pilares-de-la-vida1Acostumbrado a moverse de planta en planta con la soltura propia del mejor de los albañiles, se sitúa en el último piso de esa compleja y altísima edificación de metas, relaciones sociales y objetivos cumplidos forjada durante años.

Cierto día se levanta dispuesto a seguir aumentando el tamaño de la misma cuando observa atónito como la habitación en la que se encuentra comienza a retraerse rápidamente desde el techo. A los pocos segundos reacciona y sale corriendo al pasillo principal donde la situación es idéntica aunque nota como el techo le roza ya el cabello.

Continua corriendo hacia las escaleras generales y a falta de dos metros se lanza de rodillas por el resbaladizo pasillo evitando el aplastamiento pero bajando a rebolos el primer bloque de escaleras. Magullado y dolorido se pone en pie y comienza a bajar todos aquellos pisos construidos durante años. Mientras desciende puede ver por el rabillo del ojo que las ventanas han desaparecido donde antes, de seguro, las había. ¡No hay tiempo! tiene que llegar a la primera planta cuanto antes, esa en la que vivió los primeros años cuando aún no existían las demás plantas y a la que no ha vuelto todo lo que le hubiera gustado.

Una vez allí su instinto le obliga a acurrucarse en posición fetal con el fin de protegerse lo más posible del peligro que lo amenaza. En el tiempo que ha durado la carrera es ahora cuando más seguro se siente, en esa primera planta donde unos viejos pilares parecen soportar lo que los nuevos y cómodos pisos no han podido. Después de un tiempo el ruido y los temblores ya han cesado y en un tímido acercamiento a la escalera principal puede observar que todo está en su sitio, como si nada de todo aquello hubiera ocurrido realmente.

Todos contamos con una serie de pilares sobre los cuales está cimentada toda nuestra vida. La religión, familiares o ciertos amigos íntimos pueden ser uno de esos pilares en los cuales te refugias cada vez que algo grave sucede o que simplemente sabes que están ahí y son importantes para que todo siga su curso en tu vida.

Cuando uno de esos pilares flaquea o desaparece te das cuenta de que nada volverá a ser lo mismo. No te molestes en buscar sustitutos porque esa torre jamás volverá a enderezarse ya que los pilares de nuestra vida son insustituibles e inolvidables.

Si aún estas a tiempo, idenfícalos cuanto antes y no dejes de visitar esa primera planta donde seguro te esperan. ¡Lo demás seguirá en su sitio cuando vuelvas!

El mayor azote de la vida moderna es tener que dar importancia a cosas que, en realidad, no la tienen Rabindranath Tagore

Si te gusta la entrada ¡¡Compártela!!
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Facebook
  • MySpace
  • Live
  • Digg
  • Technorati
  • del.icio.us
  • Yahoo! Buzz
  • BarraPunto
  • email
  • Print
  • Bitacoras.com

No hay entradas relacionadas.