Las apariencias engañan

De vez en cuando historias como la de Susan Boyle una mujer de 47 años participante del concurso Britain’s Got Talent, que ha maravillado a propios y extraños con su interpretación de I Dreamed a Dream (Soñé un sueño) de Los Miserables.

Entré al concurso porque quería tener una oportunidad para cantar

Casos como éste deberían hacernos reflexionar sobre el valor que juega la apariencia en nuestra sociedad. Cuantas personas con un enorme potencial jamás llegarán a destacar en aquello para lo que han nacido porque la sociedad, nosotros!, no les damos la oportunidad para demostrar su valía.

Otro caso similar ocurrió en una edición pasada de este mismo programa en la cual Paul Potts un hombre que se ganaba la vida trabajando en Carephone Warehouse, vendiendo teléfonos móviles, maravilló a medio mundo interpretando la pieza de ópera Nessun Dorma y ganando finalmente el concurso.

Y para ti, ¿la primera impresión es la que vale?

Huyendo de la Responsabilidad

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Tenía mi hermano 4 años cuando un día, jugando a dar vueltas a un poste metálico, en la planta baja del edificio de mis abuelos,  se mareó y se dio un golpe contra el poste haciéndose un chichón en la cabeza.

Mi abuelo que estaba a unos metros corrió a abrazarlo y mientras lo levantaba del suelo le decía a mi hermanito: “Pobriño, malo el poste que te pegó, tas tas tas al poste por malo” repetía mientras le daba golpes al poste animando a mi hermano a que le imitara.

Yo a mis 12 años intentaba entender la teoría de la mala intencionalidad de los objetos pero no podía y se me ocurrió decirle a mi abuelo: “La culpa es suya que es un torpe y no mira por donde anda”, mi abuelo fijó en mi una de esas miradas que invitan a que te calles mientras repetía “Noooo la culpa es del poste que es malo” y seguía azotándolo sin piedad.

Puede parecer gracioso como anécdota pero la enseñanza es terrible para el niño y para su posterior forma de ver y entender lo que le sucede en la vida.

Tú nunca eres responsable de lo que haces, la culpa siempre la tiene otro, es el poste el que tiene que salir de tu camino para que no te tropieces …

Luego nos sorprendemos cuando los niños achacan sus malas notas a manías persecutorias de los profesores, o cuando alegan mucho tráfico como razón de llegar tarde a casa o cuando nosotros mismos achacamos a la mala suerte nuestras desgracias y fracasos personales.

Hay que recorrer un largo camino para conseguir desprenderse de estas malas enseñanzas y comprender la verdadera influencia que tiene cada cosa que hacemos. No podemos controlar la actitud de todos a nuestro alrededor pero podemos controlar la nuestra.

Con esto no digo que podamos manejar todo lo que nos pasa sino que somos responsables de lo que nos pasa porque en algo, aunque sea pequeño, hemos colaborado para que suceda.

Os dejo unas cuantas reflexiones sobre la responsabilidad, de algunos personajes célebres:

Si podemos formularnos la pregunta: “¿soy o no responsable de mis actos?”, significa que si lo somos. Fiodor Dostoievski

Ninguno de los copos de nieve de un alud se siente responsable. Stanislas J. Lec

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Tobey Maguire (Spiderman)

Hasta que quienes ocupan puestos de responsabilidad no acepten cuestionarse con valentía su modo de administrar el poder y de procurar el bienestar de sus pueblos, será difícil imaginar que se pueda progresar verdaderamente hacia la paz. Juan Pablo II


La Suerte como excusa

La suerte como excusa

El Locus de Control (LC) es un rasgo de personalidad propuesto a partir de la teoría del aprendizaje social por Rotter y Murly en 1965, y posteriormente reformulado por Rotter en 1966.

El LC es el grado en que un sujeto percibe que el origen de eventos, conductas y de su propio comportamiento es interno o externo a él.

Locus de control interno: percepción del sujeto que los eventos ocurren principalmente como efecto de sus propias acciones, es decir la percepción que el mismo controla su vida. Tal persona valora positivamente el esfuerzo, la habilidad y responsabilidad personal.

Locus de control externo: percepción del sujeto que los eventos ocurren como resultado del azar, el destino, la suerte o el poder y decisiones de otros. Tal persona se caracteriza por atribuir méritos y responsabilidades principalmente a otras personas.

Jean Paul Sartre y Sigmund Freud, postulaban que la creencia en la suerte tiene mucha relación con el locus de control para los sucesos de la propia vida y la subsiguiente huida de responsabilidad personal. Según esta teoría, quien atribuye sus penalidades a la «mala suerte» hallarán tras un examen más atento que llevan un estilo de vida arriesgado. Por otra parte, la gente que se considera «afortunada» pueden estar en realidad cosechando los beneficios de una actitud positiva y unas relaciones sociales satisfactorias, lo que estadísticamente se sabe que protege contra las enfermedades relacionadas con el estrés.

Si ocurren sucesos «buenos» y «malos» aleatoriamente a todo el mundo, los creyentes en la buena suerte experimentarán una ganancia neta de su fortuna, y viceversa para los creyentes en la mala suerte.

Como decía en los comentarios del post El Secreto del Exito creo firmemente en la teoría de que la suerte, en la mayor parte de los casos, está muy relacionada con la actitud con la que vivimos y no tanto a factores ajenos a nosotros mismos.

Es mucha la gente que utiliza la suerte como excusa para justificar desgracias y fracasos de todo tipo en los cuales la suerte poco o nada ha tenido que ver.

A continuación unas frases interesantes sobre la suerte:

La suerte favorece sólo a la mente preparada. Isaac Asimov

La suerte es el pecado del virtuoso y la virtud del inútil. Paul Bourget

La mejor suerte de todas es la suerte de hacer algo por ti mismo. Douglas Mac Arthur

Y tú,  ¿Utilizas la suerte como excusa?