Gripe porcina – Mexico 2009

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La Gripe Porcina como su nombre indica es una enfermedad infecciosa causada por un virus y que afecta principalmente a poblaciones de cerdos.

Si bien se había documentado que es posible que el virus porcino pase a humanos, hasta ahora no se habían visto casos en los que hubiera un contacto entre seres humanos, y al parecer eso es lo que está ocurriendo en México desde principios de Abril de este año 2009, donde el virus ha logrado mutar, mantenerse en una especie, pasar a la especie humana y lograr el contagio de humano a humano.

Estos hechos hacen inevitable que recordemos las catastróficas consecuencias que La Gripe Española – 1918 produjo durante apenas dos años en todo el mundo. Basta con indicar que mató entre 50 y 100 millones de personas.

La gripe española pudo haber matado 25 millones de personas en las primeras 25 semanas; como comparación, el SIDA mató 25 millones en los primeros 25 años.

El 5 de octubre, 2005, en la revista Science, se publica por primera vez en la historia la reconstrucción de un virus totalmente extinto, el virus de la gripe española de 1918 (H1N1).  Según el informe, después de varias décadas los científicos lograron recrear el virus con ayuda de técnicas de genética inversa, para ‘volverlo a la vida’ en un laboratorio de bioseguridad de nivel 3, del U.S. Centers for Disease Control and Prevention en Atlanta.

Al igual que el original, el virus reconstituido mató en pocos días a ratones, y se comprobó que también mataba a los embriones de pollo, del mismo modo que el virus aviario H5N1.

Sabiendo todo esto, uno empieza a ver de forma diferente a esa enfermedad que nos ataca cada año y a la que amenudo subestimamos sin recordar que en otra época fue la responsable de la muerte del 5% de la población mundial. La pregunta es evidente:

¿Podría volver a pasar?

La gripe estacional no debe ser banalizada porque mata a 500.000 personas al año. Ramón Cisterna

Imagen  | Inigo Tome

Asimilar una enfermedad terminal

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Por desgracia, muchos de nosotros tendremos que asimilar en algún momento de nuestra vida la enfermedad terminal de un ser querido. Son momentos difíciles que exigirán mucho autocontrol y en los que se nos planteará la duda sobre informar o no informar al paciente.

Se puede ser honrado sin destruir los mecanismos de adaptación del enfermo. ¿Como hacerlo?.

Se preguntará al paciente lo que le gustaría conocer de su enfermedad y se le responderá en términos que pueda comprender, si bien tienen derecho a conocer, no siempre es recomendable que conozcan todos los detalles.

Charles Edwards y Renier aconsejan tres principios que pueden ser de ayuda en estos casos:

  • Escuchar bien.
  • Nunca mentir a un paciente.
  • No retirar nunca una esperanza a la que el paciente se aferre.

Las observaciones realizadas por la doctora Kübler-Ross han permitido establecer un esquema evolutivo de la adaptación al proceso terminal, basado en los mecanismos de reacción o defensa que entran en funcionamiento durante una enfermedad mortal. Lo pacientes parecen atravesar generalmente una serie predecible de etapas emocionales clásicas a veces difíciles de distinguir, que varían individualmente en duración e intensidad:

  1. Negación y aislamiento
  2. Ira y furor
  3. Negación o pacto
  4. Depresión
  5. Aceptación

Cada uno de nosotros vivirá esta situación de forma diferente aunque seguro que con muchos puntos comunes.

¿Habéis vivido alguna vez una situación de este tipo?. ¿Cuál es vuestra experiencia u opinión?

A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd. Alphonse de Lamartine

Fuentes | cuidadosenfermedadterminal

Imagen | downthewaterfall