Rebaños de Ovejas

Siempre me ha sorprendido la capacidad que tienen algunas personas, especialmente los políticos, líderes religiosos, sindicales, etc…  de movilizar  a miles, incluso millones de personas para lograr unos fines que poco o nada van a beneficiar a la mayor parte de la marabunta que les apoya.

Se demuestra con bastante frecuencia que los seres humanos, en ciertas ocasiones, nos comportamos como los rebaños de ovejas.

Para ser un inmaculado miembro de un rebaño de ovejas, uno debe ser por encima de todo una oveja Albert Einstein

Por esta razón, cada vez que nuestras decisiones, opiniones, sugerencias o actos vayan en la línea de la mayoría deberí­amos hacer un doble ejercicio de reflexión y preguntarnos si estaremos siendo influenciados por nuestro entorno social o si por el contrario es nuestra razón la que lleva las riendas.

Invito a todos los lectores a visualizar el vídeo que está al principio del artículo para comprobar un divertido caso de gente influenciable :-)

Pena de Muerte SI o NO

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A lo largo de la historia, la pena de muerte ha contado con más o menos apoyos dependiendo del marco histórico y geográfico en el que miremos.

En la actualidad, y según el informe del 2008 de Amnistía Internacional son 59 países los que mantienen la pena de muerte.

Es bastante frecuente que los partidarios de la aplicación de dicha pena se basen en que disuade eficazmente contra el delito. Sin embargo,  en países como Canadá la tasa de homicidios ha descendido un 40% desde que se abolió la pena de muerte.

La irreversibilidad de la pena respecto del error judicial es otro de los factores que nos debería invitar a la reflexión sobre nuestra postura al respecto.  Si bien cada día más, los errores judiciales son menos frecuentes, existe el riesgo de condenar a un inocente.

Aunque los costes económicos son un factor que no debería tenerse en cuenta para adoptar una opinión sobre un asunto tan delicado, está claro que es uno de los factores más importantes para el sistema político y para muchos ciudadanos.  Diferentes estudios realizados en la actualidad, demuestran que la pena de muerte es más cara que la cadena perpetua. Esto es fácilmente comprensible si tenemos en cuenta el coste de todo el proceso judicial, es decir, apelaciones, jueces, y, además, los costes sociales de la sentencia y finalmente la ejecución.

Ya por último me gustaría mencionar la discriminación por motivos económicos existente en países desarrollados como Estados Unidos donde el precio para recibir una buena defensa en los tribunales no puede ser costeado por las clases bajas, lo que significa, una mayor probabilidad de sentencia condenatoria.

De otros factores como los étnicos-raciales no tengo una opinión tan clara ya que aunque está demostrado que la mayor parte de las condenas a muerte, en los EE.UU, recaen sobre los negros, chiclanos, latinos, indios americanos, asiáticos, etc…, también es verdad que estos sectores son los más desfavorecidos y los más propensos a delinquir.

Mi conclusión personal es que la pena de muerte es la violación más flagrante que un Estado puede hacer de los derechos humanos.

Las soluciones deberían centrarse en la etapa que precede al delito y no después. Las respuestas posteriores al delito, tales como la pena de muerte y la cadena perpetua, no son más que el reflejo del fracaso del Estado en llevar a cabo sus funciones.

¿Cuál es tu posición respecto a la pena de muerte en el siglo XXI?

Imagen | jauladeardilla

Huyendo de la Responsabilidad

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Tenía mi hermano 4 años cuando un día, jugando a dar vueltas a un poste metálico, en la planta baja del edificio de mis abuelos,  se mareó y se dio un golpe contra el poste haciéndose un chichón en la cabeza.

Mi abuelo que estaba a unos metros corrió a abrazarlo y mientras lo levantaba del suelo le decía a mi hermanito: “Pobriño, malo el poste que te pegó, tas tas tas al poste por malo” repetía mientras le daba golpes al poste animando a mi hermano a que le imitara.

Yo a mis 12 años intentaba entender la teoría de la mala intencionalidad de los objetos pero no podía y se me ocurrió decirle a mi abuelo: “La culpa es suya que es un torpe y no mira por donde anda”, mi abuelo fijó en mi una de esas miradas que invitan a que te calles mientras repetía “Noooo la culpa es del poste que es malo” y seguía azotándolo sin piedad.

Puede parecer gracioso como anécdota pero la enseñanza es terrible para el niño y para su posterior forma de ver y entender lo que le sucede en la vida.

Tú nunca eres responsable de lo que haces, la culpa siempre la tiene otro, es el poste el que tiene que salir de tu camino para que no te tropieces …

Luego nos sorprendemos cuando los niños achacan sus malas notas a manías persecutorias de los profesores, o cuando alegan mucho tráfico como razón de llegar tarde a casa o cuando nosotros mismos achacamos a la mala suerte nuestras desgracias y fracasos personales.

Hay que recorrer un largo camino para conseguir desprenderse de estas malas enseñanzas y comprender la verdadera influencia que tiene cada cosa que hacemos. No podemos controlar la actitud de todos a nuestro alrededor pero podemos controlar la nuestra.

Con esto no digo que podamos manejar todo lo que nos pasa sino que somos responsables de lo que nos pasa porque en algo, aunque sea pequeño, hemos colaborado para que suceda.

Os dejo unas cuantas reflexiones sobre la responsabilidad, de algunos personajes célebres:

Si podemos formularnos la pregunta: “¿soy o no responsable de mis actos?”, significa que si lo somos. Fiodor Dostoievski

Ninguno de los copos de nieve de un alud se siente responsable. Stanislas J. Lec

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Tobey Maguire (Spiderman)

Hasta que quienes ocupan puestos de responsabilidad no acepten cuestionarse con valentía su modo de administrar el poder y de procurar el bienestar de sus pueblos, será difícil imaginar que se pueda progresar verdaderamente hacia la paz. Juan Pablo II