La raíz del éxito

¿Qué hace la diferencia? ¿Por qué a algunas personas les va tan bien? ¿Será por …

El trasfondo familiar? Crecer en una buena familia es algo por lo que cualquiera debería sentirse agradecido, pero no es un indicador confiable de ser la razón para el éxito. Un alto porcentaje de las personas exitosas viene de hogares destruídos.

¿La riqueza? No, algunos de los hombres y mujeres de mayor éxito vienen de la clase media y de la clase media baja. La riqueza no es un índice de éxito ni la pobreza es garantía de logros insignificantes.

¿La oportunidad? Bueno, la oportunidad es algo muy especial. Dos personas con dones, talentos y recursos similares pueden observar una situación dada, y una de ellas verá tremendas oportunidades en tanto que la otra no verá nada. La oportunidad está en el ojo del observador.

¿Una alta moralidad? Me gustaría que esta fuera la clave, pero no lo es. He conocido personas absolutamente íntegras que han logrado muy poco. Y he conocido sinvergüenzas de un tremendo éxito. Usted también los conoce.

¿La ausencia de dificultades? Por cada persona exitosa que ha esquivado a la adversidad, hay una Helen Keller que venció incapacidades extremas o un Víctor Frankl que sobrevivió a horrores absolutos. Así es que tampoco es la ausencia de dificultades.

No, ninguna de estas cosas es la clave. Para decirlo en forma franca, yo sé sólo de un factor que separa a los que se distinguen en forma consistente de los que no: La diferencia entre la gente mediocre y la gente de éxito es su percepción de y su reacción al fracaso.

Ninguna otra cosa tiene la clase de impacto en la capacidad de las personas de alcanzar y llevar a cabo cualquier cosa que se propongan y deseen.

Fuente: Maxwell, John C.: El Lado Positivo Del Fracaso. Thomas Nelson, Inc., 2000; 2003, S. 10

Todo lo que buscamos está dentro nuestro

No hay que ser mezquino con el amor, cuanto más se ama, más amor vuelve multiplicado en nuestra propia vida. Debemos estar siempre con el corazón creciendo en gratitud. Cuando descubrimos que no había que buscar nada afuera de uno mismo, nos damos cuenta que todos los lugares donde queríamos llegar siempre estuvieron dentro nuestro.
Me gusta el ejemplo de Ganesha, el Dios de la india con cabeza de elefante. El padre y la madre lo reúnen a Él y a su hermano y le dicen: el que primero dé la vuelta al mundo, ese es el más sabio. Entonces el hermano sale corriendo para llegar primero y Ganesha da vueltas sobre sí mismo y dice: ya llegué. Los padres lo felicitan y premian. Aquel que se descubre a sí mismo ya recorrió el universo.

Pero seguimos queriendo lograr cosas afuera en lugar de vivir lo que ya tenemos, lo que ya somos, vivir ese estado de luz genuino que es lo que somos de verdad.

¿Por qué no nos atrevemos a brillar con todo nuestro potencial?
Porque todavía nos identificamos tanto con el personaje que creemos que  interpretamos, que nos creemos que ese personaje es real, y nos obnubila, nos saca la visión de toda la grandeza que siempre hay en nosotros más allá de los roles en que actuamos en nuestro paso por el planeta a diario.

Una frase divina de Sai Baba dice: -“Cada vez que odies a alguien ahí afuera, ese es el espejo de lo que odias en vos, pero como no logras tener la grandeza, el coraje, ser heroico, tener la humildad de decir: -“tengo esos residuos que tengo que trabajar”, en el otro detestamos las cualidades que no podemos terminar de ver en nosotros mismo. Cada vez que amamos a otro, esa es la belleza de nuestro interior, pero cada vez que pedimos que otro nos ame es porque no nos estamos amando con  la intensidad, con la grandeza, con la confianza, con la calma, de lo que somos capaces.

Somos seres de luz, nacimos para ser felices, el problema es que nunca se nos dijo eso y estamos llevando vidas bastante limitadas creyendo que éramos lo que el mundo nos decía, y ahora ya sabemos bien que no somos nunca más lo que el mundo nos ha dicho, sino todo aquello que ni siquiera intuimos todavía que somos.

Claudio María Dominguez

(Fuente: Infobae)

Aunque…

Aunque no seas artista,
Aunque no escribas libros, eres el escritor de tu vida.

Aunque no seas Miguel Angel, puedes hacer de tu vida una obra maestra.

Aunque no entiendas de cine, ni de cámaras, tu existencia puede transformarse en un film primoroso con Dios de productor.

Aunque cantes desafinado, tu existencia puede ser una linda canción, que cualquier afamado compositor envidiaría.

Aunque no entiendas de música, tu vida puede ser una magnífica sinfonía que los clásicos respetarían.

Aunque no hayas estudiado en una escuela de comunicaciones tu vida puede transformarse en un reportaje modelo.

Aunque no tengas gran cultura puedes cultivar la sabiduría de la caridad.

Aunque tu trabajo sea humilde, puedes convertir tu día en oración.

Aunque tengas cuarenta, cincuenta, sesenta o setenta años, puedes ser joven de espíritu.

Aunque las arrugas ya marquen tu rostro, vale más tu belleza interior.

Aunque tus pies sangren en los tropiezos y piedras del camino, tu rostro puede sonreír.

Aunque tus manos conserven las cicatrices de los problemas y de las incomprensiones, tus labios pueden agradecer.

Aunque las lágrimas amargas recorran tu rostro, tienes un corazón para amar.

Aunque no lo comprendas, en el cielo tienes reservado un lugar.

Autor Desconocido

10 pasos para mejorar la autoestima


1. Deja de criticarte

Si te dices a ti mismo que, pase lo que pase, estás bien y vales, puedes cambiar con facilidad tu vida. Pero, si te dices que estás mal, te resultará enormemente difícil lograrlo. Tu capacidad para adaptarte y avanzar con el proceso de la vida es tu poder. Acéptate tal y como eres ahora.

2. Deja de asustarte

Muchos de nosotros nos llenamos de miedo con pensamientos aterradores, logrando con ellos hacer las situaciones peores de lo que son. Tomamos un pequeño problema y lo transformamos en un monstruo gigantesco. Deja de asustarte con tus propios pensamientos. Transforma tu pensamiento en una imagen de placer.

3. Sé amable, cariñoso y paciente contigo mismo

Sé delicado y amable contigo mismo. Ten paciencia mientras aprendes nuevas formas de pensar y cambias viejos hábitos de conducta. Trátate como si fueras alguien a quien realmente quieres. No te castigues por los errores. Si estás dispuesto a utilizarlos para aprender y crecer, entonces te servirán como un peldaño hacia la realización total en tu vida.

4. Aprende a ser cariñoso con tu mente

No te odies por tener pensamientos negativos. Puedes considerar que estos pensamientos te “construyen”, y no que te “derriban”. Ser cariñosos contigo mismo quiere decir dejar de culparte, dejar de sentirte culpable, acabar con todo castigo y con todo dolor. Utiliza la relajación, la meditación y la visualización.

5. Elógiate

La crítica deprime al espíritu; el elogio lo levanta. Reconoce tu Poder. Cuando te desprecias, desprecias al Poder que te ha creado. Elógiate todo lo que puedas. Reconoce lo que estás haciendo bien en cada pequeña cosa. Permítete aceptar lo bueno, tanto si crees que te lo mereces como si no.

6. Amarte significa apoyarte

Acude a tus amigos y permíteles que te echen una mano. En realidad, es una muestra de fortaleza pedir ayuda cuando se la necesita. En lugar de intentar hacerlo todo solo, pide ayuda. Aprende a pedir, para que los demás puedan aprender a dar.

7. Ama tus rasgos negativos

Todos ellos forman parte de tu creación. Sea cual sea el problema que tengas, tú contribuiste a crearlo con el fin de manejar ciertas situaciones. Sean cuales fueren tus pautas negativas, puedes aprender a satisfacer esas necesidades de forma más positiva. Puedes dejar marchar con amor esos patrones negativos.

8. Cuida tu cuerpo

Considera tu cuerpo una maravillosa casa en la que vives durante un tiempo. Amas y cuidas tu casa. Así pues, vigila lo que metes dentro de tu cuerpo. Es bueno hacer ejercicio y adoptar una actitud mental positiva hacia el tipo de ejercicio que realizas. Es necesario que te perdones y dejes de introducir rabia y rencor en el cuerpo.

9. Trabaja con el espejo

Es importante trabajar con el espejo para descubrir la causa de un problema que te impide amarte. Por la mañana, te puedes mirar en el espejo y decirte: “Te amo. ¿Qué puedo hacer por ti hoy? ¿Cómo puedo hacerte feliz?”. Escucha tu voz interior y actúa en consecuencia. Mira a menudo al interior de tus ojos. Expresa tu creciente sentimiento de amor hacia ti mismo mirándote en el espejo

10. Ámate ya, ahora mismo

Si logras sentirte satisfecho contigo mismo ahora, si puedes amarte y aprobarte ahora, entonces serás capaz de disfrutar de lo bueno cuando venga. Una vez que aprendas a amarte a ti mismo, comenzarás a amar y a aceptar a los demás. No esperes a que las cosas te vayan mejor, te encuentres bien, tengas pareja o trabajo.  Empieza ahora y hazlo lo mejor que puedas.

Autor Desconocido

El verdadero significado de tus obstáculos

Todos los tenemos. Nadie escapa de ellos. Toda historia de éxito los contiene. Y las de fracaso, también. Pero en el manejo de éstos es donde se define la victoria o la derrota.

Hay quienes creen que su existencia significa que no deben seguir. Hay quienes se pierden en el juego y confunden su significado.

Sólo quienes comprenden el propósito de éstos, manifiestan la “alquimia” transformando lo que para la mayoría es una adversidad, en lo que para los que triunfan es una oportunidad.

Obstáculos… Problemas… Desafíos… Retos… Adversidad… Crisis…

¿Por qué? “¿Por qué a mí?”, dicen algunos.

Entender las razones y las causas de que algo se manifieste en tu vida es útil si esa búsqueda se convierte en claridad y cambio. Claridad para marcar mejor tu rumbo y cambio para ser más eficaz en el logro de lo que buscas.

Pero la mayoría de la gente, cuando se pregunta el por qué de sus tribulaciones, se queda atrapada en la culpa. O cuando menos, en la sensación de una autoestima debilitada por la realidad del momento.

Antes que buscar el por qué, es de mayor valor explorar el para qué.

Más que la razón, es una cuestión de propósito. ¿Cuál es el propósito de los obstáculos? ¿Para qué sirven?

Algunos te dirán que es para que abandones el camino. Argumentarán que las barreras son una indicación de que por ahí no es el camino. Los más negativos, dirán que los fracasos son muestra de que no tienes con qué.

Pero, ¿quiénes hablan así? Los que no han logrado sus sueños. Los que se han quedado atrás. Quienes se han conformado con una pálida versión de lo que una vez creyeron que era posible.

Pregúntale a alguien que está viviendo su vida plenamente. Interroga al que ha triunfado.

Pide consejo al que está del otro lado del fracaso. Explora qué piensa el que exuda plenitud. Te dirán algo totalmente diferente.
Te entregarán un significado, un entendimiento sobre lo que significa un obstáculo, que es opuesto al de la mayoría.
Y no en vano lo han logrado. No por casualidad son quienes son. Palabras más, palabras menos, te dirán lo siguiente:

Los obstáculos no están ahí para impedirte lograr lo que quieres. Las barreras aparecen en tu camino para darte la chance de mostrar cuán intensamente quieres lo que deseas. Si no entiendes esto, al buscar entender el por qué algo sucedió te enredarás en la culpa y se debilitará tu determinación a lograrlo.

Es cuando comprendes que las barreras, los obstáculos, las adversidades, los desafíos y los problemas no están ahí para frenarte, sino para que decidas qué tanto lo quieres y fortalezcas tu carácter, podrás indagar en las causas con el entusiasmo por encontrar la próxima clave que te permitirá llegar más allá.

Los obstáculos no existen para frenar a quienes realmente están comprometidos con su éxito. Están ahí para detener a todos los demás. Ante las circunstancias negativas en las que te puedas encontrar, recuerda esto: ellas también pasarán.Así como ha sido todo en tu vida. Llegará en momento en que no estarán. Son circunstancias. Son eventos. Son etapas y estaciones.

Te toca a ti decidir si tu compromiso con lo que quieres es tan transitorio como el problema del momento, o si es ahora la oportunidad para conectarte con tu fuerza interna y avanzar. Porque el éxito está lleno de obstáculos, de caídas, de tropiezos y equivocaciones. Quienes lo conquistan no son perfectos. No son inmunes. Son simplemente seres de carne y hueso que deciden, ante cada nuevo desafío, perseverar. Una y otra vez.

Personas, como tú, que eligen entender que cada obstáculo es una oportunidad para renovar y reforzar su fe, su determinación y su convicción puesta en acción por mejores posibilidades.

¿Cuál es el verdadero significado de tus obstáculos? El que tú decidas. En ti está relacionarte con lo que te sucede de manera potenciadora. De ti depende aprovechar las circunstancias para definir tu fe y poner tu determinación en acción.

Leo Alcalá