El G20, la Crisis y el Hambre

Nos encontramos en los primeros meses del año 2009 d.c. El denominado primer mundo vive una situación de crisis financiera sin precedentes y los 20 gobiernos más importantes del mundo G20 se reunen para, entre todos, encontrar una salida a medio o largo plazo que evite el descalabro de nuestra sociedad, tal y como la conocemos.
La mayor parte de nosotros, deseamos que esta situación termine y todo vuelva a la aparente normalidad de años anteriores donde muchos de nosotros disfrutábamos de un bienestar sin precedentes históricos.
Digo aparente normalidad porque no puede ser normal que en los últimos meses,
Nuestros gobiernos se han gastado el equivalente a erradicar el hambre en el mundo durante 50 años.
Se han gastado este dinero en rescatar una serie de bancos y aseguradoras que tienen parte de culpa de que la situación esté como está. Sin duda, la mayor parte de la culpa es nuestra por permitirlo.
Ese dinero que parecía no existir para erradicar el hambre y la pobreza en los países más desfavorecidos, surge ahora de debajo de las piedras, para salvar el culo de la mayor parte de los peces gordos de nuestro sistema financiero.
Pero esto no es lo peor que está pasando, lo peor es que a nuestra sociedad parece darle igual pagar el precio si con eso volvemos a la cómoda situación de años anteriores. Todo esto me recuerda a cuando, de chico, leía libros sobre la II Guerra Mundial y me sorprendía que la mayor parte de la sociedad alemana permaneciera impasible ante el genocidio que se estaba cometiendo. Ahora entiendo lo fácil que resulta engañar a una sociedad adormilada, sin principios, sin ideales, sin objetivos que no estén relacionados con el consumismo feroz y poco, muy poco exigente con sus líderes.
Hoy sé que este modelo en el que algunos repiten plato y la mayoría pasa hambre va a desaparecer. De nosotros depende el como, ya no tanto el cuando.
No se puede consentir que nos hayan dicho durante todos estos años que no podíamos salvarlos de la pobreza, que no había recursos suficientes, y que ahora que vemos que no era cierto todos miremos hacia otro lado.
Si consentimos que este rescate se consume y posteriormente no hacemos el mismo esfuerzo por salvar a los millones de personas que mueren de hambre en nuestro planeta no seremos diferentes a esa sociedad alemana de 1940.
La historia nos condenará y en el futuro, algún chico leerá un libro sobre nuestra sociedad, titulado, tal vez, “La sociedad genocida“, se sorprenderá de nuestra pasividad sin ser consciente que probablemente algún día la historia se repita.
Has reflexionado alguna vez si ….
¿Nuestro modelo de vida merece ser salvado?.
¿Ha llegado la hora de estudiar modelos más justos para todos los que habitamos este planeta?
¿Será condenada nuestra sociedad por la historia?
Imagen | Jorge Pacheco
No hay entradas relacionadas.



abril 5th, 2009 at 19:27 pm
Pienso que todos los sistemas tienen su fallo, el nuestro está fallando ahora y hay dos opciones: Corregirlo o reemplazarlo por otro. Ya han habido más crisis que yo sepa, y por ahora se han corregido, y aunque es cierto que esta puede que sea la más global la verdad es que a mi no me tiene ninguna pinta de que valla a cambiar el sistema: lo corregirán. Y si cambia no será porque queramos sino porque no nos quede más remedio.
En cualquier caso, no creo que el objetivo vaya en la dirección de ayudar a los desfavorecidos. Por desgracia en estas situaciones uno tiende a mirar su propio problema (que no es poco), y cuando la situación se haya remontado, si lo hace, nos contentaremos con dar una limosnilla de vez en cuando o ir a un campo de trabajo una vez en la vida para tranquilizar nuestra conciencia. A la vuelta seremos conscientes de nuestras comodidades durante un mes o mes y medio y luego seguiremos felizmente comprándonos nuestras zapatillas Nike (made in niños-de-china).
Ahora mandan los americanos, hubo un tiempo en que lo hicieron los europeos y los asiáticos… No nos extrañemos de que el día menos pensado seamos nosotros los que hagamos zapatillas Nike y otros sean los que vivan bien: ese momento llegará, y posiblemente ellos nos ayuden lo mismo que nosotros les ayudamos ahora. Así funcionamos las personas, no es que no nos importen los demás, es que vemos más reales nuestros propios problemas, y así va a seguir siendo.