Mensajes de Navidad 2011

En http://www.mensajesnavidad.com tenemos una recopilacion de los mejores mensajes de Navidad y felicitaciones navideñas para enviar a tus familiares y amigos en estas fechas tan especiales.

Puedes registrarte y publicar tus mensajes navideños, deseos e ilusiones para estas navidades y nuestros usuarios las enviarán a sus seres queridos y votarán por las mejores.

 

¿Sabes? (poema de amor)

* ¿Sabes? *

Te necesito, más de lo que piensas.
Por favor, mírame a los ojos,
y nunca me mientas.
Abrázame fuerte,
siénteme y tómame
en tu alma, sin regreso.

Quiero ver, cuando alegremente ríes,
cuando lloras o temes,
o tan solo, temeroso, sonríes.
Cuando caminas, hablas,
comes o bebes.
O de emoción simplemente tiemblas.

Deseo, que seas absorbente
hasta que controles mi alma,
pensamientos, hasta mi mente.
Prometo, alejar tus miedos y dudas.
Te quiero siempre a mi lado,
tus pasiones, a mí encarceladas.

Conquístame, y protégeme con amor.
Alejemos de nuestras vidas, por siempre,
el dolor que provoca el temor.

Autor: ©Almatriste

País: Argentina

Todos los Derechos Reservados

Blog: http://almatriste-poemas.blogspot.com/

Acróstico de Feliz Navidad

Fortalecer los corazones
En esta fecha especial, que se celebra
La natividad del Señor, hagamos más
Inmenso nuestro amor y dejemos entrar por el
Zaguán a todos a quienes amamos.

Noche de paz, noche de
Amor, cantemos todos unos
Villancicos al niño Jesús, y Él nos
Iluminará con todo su corazón y
Dios nos bendecirá con todo su
Amor, Feliz Navidad en este
Día tan especial.

Autor Desconocido

La vuelta (poema para niños)

* La vuelta *

A la vuelta, vueltereta
de mi corazón de niño
hay una ronda violeta
que armé con mucho cariño.

A la vuelta, vueltereta
veo como baila el viento
y como danza un cometa
en las hojas de algún cuento.

A la vuelta, vueltecita
de mi corazón pequeño
se pasea en calesita
un angelito risueño.

A la vuelta, vueltecita
de mi corazón pequeño
en rondas y en calesita
me paseo yo en mi sueño.

Autora: ©Justina Cabral

País: Argentina

Blog: http://estrellasparalacuna.blogspot.com/

Víspera de Navidad (cuento)

Era la víspera de Navidad, y todo en la casa era paz. No se oía ni un ruidito, ni siquiera chillar a un ratón. Junto al fuego pendían los calcetines vacíos, seguros que pronto vendría Santa Claus. Sobre la cama, acurrucaditos y bien abrigados, los niños dormían, mientras dulces y bombones danzaban alegres.

Mamá con pañoleta, yo con gorro de dormir, iniciábamos apenas, un largo sueño invernal. De pronto en el prado surgió un alboroto, salté de la cama y fui a ver qué pasó. Volé como un rayo hasta la ventana, jalé la cortina y tiré del postigo. Blanca y suave era la nieve y dulce el brillo de la luna, parecía mediodía en nuestra tranquila villa. Cuando para mi asombro vi pasar a lo lejos, ocho pequeños renos y un diminuto trineo. Conducía un viejecito, vivaracho y veloz, y supe en seguida que debía ser Santa Claus. Más rápido que las águilas, sus corceles volaban, y él silbaba y gritaba a sus renos llamándolos: ¡Vamos Destello y Relámpago!
¡Adelante Gambito, Danzarín y Cupido! ¡Jala duro Cometa! ¡Lleguen lejos Estrella y Lucero! ¡A la cima del techo! ¡A la cima del muro! ¡De prisa, de prisa, que los niños me esperan!

Cual hojas secas de un árbol, remontaban al cielo al hallar a su paso alguna barrera. Volaron así hasta posarse en la casa, Santa Claus, los renos y el trineo con juguetes. En un parpadear, sobre el techo escuché los pequeños cascos de los renos patear, y al voltear la cabeza, entre cenizas y troncos, por la chimenea cayó Santa Claus. Abrigado con pieles, de la cabeza los pies, Santa Claus se encontraba todo sucio de hollín. Cual ropavejero, con un saco a la espalda, descargó su equipaje y se puso a jugar. ¡Cómo brillaban sus ojos! ¡Cómo sus labios sonreían! ¡Se veía tan gracioso! ¡Su nariz parecía una cereza, sus mejillas estaban rosadas, y su barba, tan blanca, recordaba la nieve!

Su cara era amplia, y cuando reía, temblaba su panza redonda, como un gran tazón de jalea. Al verlo jugando, gordinflón y rollizo, como un duende gracioso, me reí sin querer. Santa Claus guiñó un ojo y sacudió la cabeza, de tal forma que supe que no había qué temer. No habló ni una palabra y volvió a su trabajo, llenó bien los calcetines, inclinó la cabeza, arrugó la nariz, y después, de un brinco salió por la chimenea. Saltó a su trineo y silbó a sus corceles, que arrancaron volando, cual hojas de un árbol que el viendo arrastró. A lo lejos pude escuchar que exclamaba:

¡Feliz Navidad a Todos!

Autor: Clement Clarke Moore