Gracias Mamá

Mamá… palabra tan pequeña y que encierra tantas cosas, tantos sentimientos, tantos recuerdos;
Mamá… palabra mágica que usada con desdén provoca dolor y furia;
Pero al pronunciarla con amor, nos cura de todo mal.
Palabra pequeña, palabra primera, y muchas veces, la ultima palabra.

¿De que se llena nuestro corazón al pensar en ella?
¿Por qué se llenan nuestros ojos de lagrimas al recordarla?
¿Por qué al caer gritamos su nombre?

¿Será porque recordamos su voz y sus dulces brazos al arrullarnos y consolarnos cuando éramos pequeños?
¿Será por que siempre estaba ahí para curarnos un raspón para sobarnos una rodilla, para levantarnos cuando estábamos caídos?
¿Será por las noches de desvelo que paso a nuestro lado, por los aplausos que nos dio cuando bailábamos, por que reía con nuestros chistes sin gracia, por ser nuestra mejor audiencia?
¿Será por lo poco que necesita para vivir, un plato de sopa, una café caliente, un beso, un te quiero, un perdón?
¿Será por que seguimos siendo en sus ojos de mirada tierna, sus niños de antaño?
¿Será por que aun hoy, buscamos su aprobación, esperamos oír sus palabras de aliento, y nos llena de tristeza su mirada critica?
¿Será por todo esto, será por algo más..

lL cierto es que las mamás son regalos de Dios, son ángeles en la tierra, son seres de luz.

¡Mamá… gracias!

Autor Desconocido

Ser Madre

Estaba sentada en un banco
en un cercano paseo
cuando vi a una joven madre
con dos niños pequeños.

El más pequeño lloriqueaba
“Levántame”, le oí pedir
pero la madre comenzó a enojarse
mientras el niño se trepaba por sus piernas.

“No te cuelgues de mí”, le gritó
mientras que con sus manos lo empujaba.
Deseé tener el coraje
de levantarme e ir a decirle…

“El tiempo pasa muy rápido
cuando esos pequeños brazos que la tironean
no le pedirán más que los sostenga
o no le darán espontáneamente un abrazo”.

“El día va a pasar tan rápidamente
como lo hizo conmigo,
cuando no pueda recordar la última vez
que su hijo se sentó en sus rodillas”.

“Como aquellos sagrados amaneceres en que lo alimentaba
mientras se regocijaba junto a él.
Nuestros bebés crecen y dejan atrás
aquellos momentos tan especiales que pudimos conocer”.

“Así que cuando su bebé venga hacia usted
con un libro que puedan compartir,
o le pida que lo arrope y le ayude a decir sus plegarias”.

“Cuando venga y se siente a conversar
o quiera caminar con usted,
antes de contestarle que no puede
porque no hay tiempo para conversar”.

“Recuerde lo que todos los padres aprenden
tantas veces demasiado tarde,
que los años pasaron demasiado rápido
y que la niñez no espera.”

“Aproveche todas las oportunidades,
y si se le escapa alguna
alcánsela rápidamente,
no espere otro día”.

Miré a aquella madre caminar alejándose.
Su hijo siguiéndola de cerca,
y desee´que lo levantara rápidamente
antes que su oportunidad desapareciera.

Kathie Davis

Carta de un hijo a su madre

Ayer fue el día más triste de mi vida: enterré a mi madre.  Cuando miré su dulce y adorable cara y su cabello plateado por el tiempo, me di cuenta que esa sería la última vez que la vería. Muchos pensamientos vinieron entonces a mi mente:

Cuando por las tardes o las noches no teníamos quien nos cuidara a los niños, acudíamos a mi madre porque no queríamos perdernos la función de cine o la fiesta en casa del amigo.  Ella nunca se negó, jamás nos dijo que tenía otros planes o yo no quise darme cuenta.

En una ocasión me prometí comprar un boleto extra y llevarla a ver las películas que le gustaban. Pero nunca compré el boleto.

Una vez nos encontramos en la panadería y vi que su suéter estaba un poco desteñido y viejo. Entonces pensé que debería llevarla al centro y comprarle uno nuevo. Sabía que, aunque ella lo necesitaba, nunca me lo pediría, aíi era ella. Pero siempre tuve otras cosas que hacer y mi madre siguó con su suéter viejo.

Recuerdo su último cumpleaños. Le mandamos unas azaleas blancas bellísimas con una nota que decía: “Lamentamos no poder estar contigo en esta fecha, pero con estas flores te enviamos todo nuestro amor”. Esa tarde había un programa de televisión muy importante y por la noche estábamos invitados a una fiesta.

Y recuerdo la última vez que vi a mi madre viva, fue en la boda de un primo, se veía más viejecita y cansada. Entonces pensé en mandarla a unas vacaciones con su hermano en la costa. Que se asoleara un poco para que no se viera tan pálida. Pero nunca lo hice, siempre tuve supuestamente cosas más importantes que hacer.

Si yo pudiera regresar las hojas del almanaque, le compraría todos los suéteres del mundo, la llevaría al cine y pasaría todos sus cumpleaños a su lado. Si yo pudiera regresar en el tiempo la mandaría a ver a su hermano y a todos los sitios que quisiera ir. Pero es muy tarde ya. Ella está en el cielo y yo estoy aquí enfermo del corazón por todas las oportunidades perdidas.

Qué diferente hubiera sido si hubiera leído una carta como ésta.

Un hijo.

Lo siento (canción para mamá)

 

 

Artista: Laura Pausini
Album: Las cosas que vives
Canción: Lo siento

Mamá, he soñado que llamabas a mi puerta
un poco tensa y con la gafas empañadas,
querías verme bien y fue la vez primera,
sentía que sabías como te añoraba.
Y me abrazaste mientras te maravillabas
de que aguantara triste y casi sin aliento,
hace ya tanto que no estamos abrazadas
y en el silencio me dijiste…¡lo siento!.
Pero ha bastado un ruido para despertarme,
para llorar y para hacer que regresara
a aquellos días que de niña me cuidabas
donde en verano cielo y playa se juntaban.
Mientras con mi muñeca vieja te escuchaba
los cuentos que tú cada noche me contabas
y cuando más pequeña tú me acurrucabas
y adormecida en tu regazo yo soñaba.
Pero a los dieciséis sentí como cambiaba,
y como soy realmente ahora me veía,
y me sentí tan sola y tan desesperada
porque yo no era ya la hija que quería.
Y fue el final así de nuestra confianza
de las pequeñas charlas que ayudaban tanto,
yo me escondí tras una gélida impaciencia,
y tú deseaste el hijo que se te ha negado.
Y me pasaba el día sin volver a casa,
no soportaba tus sermones para nada,
y comencé a volverme yo también celosa,
porque eras casi inalcanzable, tan hermosa.
Y abandoné mi sueño a falta de equipaje,
mi corazón al mar tiré en una vasija,
perdí hasta la memoria por falta de coraje,
porque me avergonzaba tanto ser tu hija.
No, no, no, no, no.
Mas no llamaste tú a mi puerta,
inútilmente tuve un sueño que no
puede realizarse,
mi pensamiento está tan lleno del presente
que mi orgullo no me deja perdonarme.
Mas si llamases a mi puerta en otro sueño,
no lograría pronunciar una palabra,
me mirarías con tu gesto tan severo
y yo me sentiría cada vez mas sola.
Por eso estoy en esta carta tan confusa,
para contar algo de paz en lo que pienso,
no para reclamarte ni pedirte excusas,
es solo para decirte, mama…¡lo siento!.
Y no es verdad que yo me sienta
avergonzada,
son nuestra almas tan igual, tan parecidas
esperaré pacientemente aquí sentada,
te quiero tanto mama…escríbeme…tu hija.

Amor de madre

 

Camino del patíbulo iba un hombre
Con las manos bien atadas,
Custodiado por guardianes bien armados
Que atentos vigilaban.
La frente del culpable iba abatida,
Abatidas las trágicas espaldas,
En sus pasos tardíos aquel hombre
Infinito cansancio revelaba,
De sus ojos tristes, llenos,
Dos lágrimas rodaban.
Eres un ruin! Un cobarde!
Un miserable!
Siguiéndole la turba le gritaba:
Sanguinario! Asesino!
Muera!, muera!
Hombre lleno de oprobios y de infamia!
Al cadalso! Al cadalso!
Así rugiendo al reo
La muchedumbre le increpaba…
Todo era odio y horror,
Todo desprecio al criminal-
De vida depravada.

Y cuando más vibraba la anatema,
Y cuando más la cólera estallaba,
Un grito resonó sublime.
Que detuvo en los labios las palabras:
Es mi hijo!, es mi hijo!…
Gritó una voz de madre;
Es el fruto de amor de mis entrañas
Y aunque asesino y todo… es mi hijo!

Y entre la turba que quedó asombrada,
Abriose paso una mujer humilde,
De faz rugosa y cabellera blanca.
Y sin ver, sin oír con arrebato,
Al asesino se quedó abrazada
Y entre sollozos llenos de ternura
Lo baño con sus lágrimas…

Cuando todo el mundo es desaliento-
Si la vida es ingrata,
Y el amor, la amistad y los placeres
Laceran nuestras almas,
Solo hay un gran amor, amor sublime;
Que detiene las borrascas,
Que ilumina la senda del destino;
¡Es el amor de Madre que nos salva!
Es el amor de Madre que nos salva….

Miguel A. Hidalgo.