Ser mujer


Ser mujer

Nada más contradictorio que ser mujer…

Mujer que piensa con el corazón, actúa por la emoción y vence por el amor.

Que vive un millón de emociones en un sólo día, y transmite cada una de ellas con una sola mirada.

Que vive buscando la perfección y vive tratando de buscar disculpas para los errores de aquellos a quienes ama.

Que hospeda en el vientre otras almas, da a luz y después queda ciega, delante de la belleza de los hijos que engendró.

Que da las alas y enseña a volar pero no quiere ver partir los pájaros, aún sabiendo que no le pertenecen.

Que se arregla toda y perfuma la cama, aunque su amor no perciba más esos detalles.

Que como una hechicera transforma en luz y sonrisa los dolores que siente en el alma, sólo para que nadie lo note.

Y aún tiene fuerzas, para dar consuelo a quien se acerca a llorar sobre su hombro.

Feliz del hombre que tan solo por un día sepa, entender el alma de la mujer.

Autor Desconocido

Sólo una mujer sabe lo que es

Sólo una mujer sabe lo que es:

•Pasarse la vida entera luchando contra su propio cabello.
•Comprarse una blusa que no combina con nada, pero que por el precio ¡estaba irresistible!
•Saber de memoria quién se casó, quién se separó y quién dejó la carrera.
•Tener una cartera que parece el neceser de la abuela del 007, de tantas cosas acumuladas e increíbles que existen dentro de ella.
•Hablar de intimidades que los hombres ni siquiera se imaginan.
•Ser tratada como una idiota por los mecánicos de un taller.
•Fingir naturalidad durante un examen ginecológico.
•Llorar a moco tendido cuando el padre del Rey León muere, dejando el cachorrito huérfano.
•El poder de unos jeans, o de un body de lycra, para sostener la estructura del cuerpo.
•Tener crisis conyugales, crisis existenciales, crisis de identidad, ¡crisis de nervios!
•Ser madre soltera, madre casada, madre separada y… madre del marido.
•Ver un partido de fútbol (sólo para hacerle compañía al novio).
•Lavar el panti en la ducha. Y después colgarlo en el toallero (para horror del sexo masculino).
•Comerse una caja entera de bombones porque se peleó con su novio, pasarla mal, y todavía quedar destruida porque se salió de la dieta.
•Escuchar que… “mujer al volante es un peligro constante.”
•Depilarse las piernas cada 15 días, ¡con cera!
•Lo que se siente rasgarse las medias en la entrada de una fiesta.
•Sentirse lista para conquistar el mundo, cuando se está usando un lápiz labial nuevo.
•Sentirse realmente infeliz, porque no se tiene una ropa linda para salir (aunque tenga el armario repleto).
•Llorar en el baño, mirándose al espejo para ver cuál es el mejor ángulo.
•Descubrir que su relación y el mundo se acabaron… y después descubrir que no era nada más que síndrome premenstrual.
•Colocarse una faja apretada para disimular la panza.
•Bailar, cantar y caminar en el séptimo cielo… sólo porque “él” llamó o escribió. (ES TOTALMENTE CIERTO, QUÉ TIERNO).
•Pelearse, sólo para hacer después las paces.
•Decir no, para que él insista bastante, y después decir… ¡sí!
•Quedarse esperando al marido en la cama, cuando él está leyendo su página deportiva…
•Sonreír gentilmente a un cliente mientras un cólico loco le aprieta como una bazoca.
•El milagroso poder curativo de… un beso…, un gesto…, y una palabra dulce.
•Ser santa, filósofa, maestra, médico, psicóloga, redentora, administradora, cocinera, encargada de mantenimiento, organizadora, árbitro… y, encima, ¡pulpo!, antes de empezar a pensar en ella misma.
•Llorar, extasiada de felicidad, y… reír, colmada de furia.
•En fin, sólo una mujer sabe lo que es… ¡Ser mujer!    ¡Las Mujeres somos maravillosas!

Autor Desconocido

Superando obstáculos

A veces tenemos tanto que aprender de aquellos que nos han dañado, tanto que aprender de aquéllos que consideramos nuestros enemigos y en verdad no lo son, a veces tenemos tanto para decirles y qué terrible sería no hacerlo.

Por eso valoremos a aquellos que se exponen, que se hacen cargo de su actitud, de aquellos que ponen el cuerpo y piden perdón cuando se equivocan, con aquellos que se prestan para escuchar lo que tenemos que decirles, hoy, en una sociedad donde es más fácil esquivar la responsabilidad, donde es más fácil evitar la historia, donde es más fácil echarle la culpa al de afuera deslingándose de todo. Ante estas personas lo que uno tiene que sentir es gratitud.

Tenemos que construir un presente liberándonos del pasado, de aquello que en una situación dada nos hizo daño y para esto hay que saltar algunos obstáculos que la vida nos depara.

Se trata de aprender que esos obstáculos no se pasan si antes no se produce un aprendizaje. Las cosas que nos suceden están en nuestra vida para que aprendamos de ellas porque sino aprendemos se volverán a repetir.

Los obstáculos que no se superan producen enojos y broncas que se estacan en nosotros y no nos permiten continuar de una manera sana con nuestra vida.

Cuando hablamos de un duelo, hablamos de la sensación de pérdida de algo o de alguien en nuestra vida, pero existen diferencias entre el dolor y el sufrimiento:

Porque el dolor es el tránsito por un espacio que me genera una sensación de estar herido por dentro. El sufrimiento es quedarse a vivir en ese lugar de dolor y no poder salir de el. El dolor en si es saludable si consideramos que nos permite ver que algo dentro nuestro nos está causando daño, es una llamada de atención a la que tendremos que ir para poder sanar.

La protesta difiere de lo que es la queja. Siempre es saludable hablar sobre aquello que no nos gusta, quejarse es instalarse de manera contínua en una protesta.

Poner límites difiere del hecho de aislarse. Poner límites a alguien y decirle; “hasta acá llegaste porque no me gusta lo que haces” difiere del hecho de aislarme de todo y de todos porque no puedo o no se poner límites para que no me sigan lastimando. Es como si uno dijera “bueno no me enamoro mas de nadie porque la última vez que me enamore me lastimaron”, de alguna manera me aíslo, me preservo de… para que no me vuelva a suceder lo mismo.

La bronca como manifestación de desagrado difiere del enojo.

Para dar un ejemplo es como si me entrara una basura en el ojo, me enojo, me siento irritado, me siento molesto, no veo con claridad nada, estoy fastidioso y muchas veces terminamos enojandonos con quien no lo merece.

Entonces y solo entonces, habrá que aprender a poner en palabras esa bronca y decir “Esto no me gusta” porque si no lo hago seguramente esa bronca contenida se transformará en enojo.

Decía Aristóteles: “Enojarse es fácil, pero enojarse en la magnitud adecuada, con la persona adecuada, en el momento adecuado eso es cosa de sabios”.

Muchas veces la bronca contendida me lleva al enojo y ese enojo me genera angustia y cuesta manejarlo. Y esto sucede porque en muchas ocasiones sentimos temor de decir lo que nos pasa por miedo a que nos dejen de querer, de que nos dejen de aceptar, de que el otro sea quien se enoje con nosotros. Muchas veces nos guardamos dentro lo que queremos decir porque pensamos que si lo decimos tal vez lastimemos al otro, cuando en verdad a quien nos lastimamos es a nosotros mismos. A veces preferimos transitar el camino de enojarnos en silencio en vez de hablar o explicar lo que sentimos, o bien aislarnos cuando en realidad asi estamos pagando un precio que no queremos ni debemos pagar.

Cuando el enojo se instala, el enojo guardado comienza a doler y nos conduce al rencor, y del rencor pasamos al resentimiento el cual no tiene salida porque es como quedarse atrapado en una situación de la que cuesta mucho poder salir.

Muchas veces guardamos resentimiento contra alguien que ya no está presente en nuestra vida y nuestro problema no está en el afuera, está dentro nuestro, con todo aquello que el otro dejó instalado dentro mío, llamémosle, palabras hirientes, actitudes que no podemos olvidar y la falta de todo aquello que necesitábamos de esa persona. Lo importante entonces no es su ausencia sino la presencia en mi vida de todo lo que me faltó del otro, de aquello que la otra persona no pudo o no quiso darme.

El perdón se construye, se aprende, uno aprende a perdonar, no nace solo, se construye en el día a día hasta que llegue un punto en que no nos haga falta que venga el otro a pedirnos perdón, simplemente se perdona construyendo nuestra propia capacidad de perdonar, porque perdonar es liberador para quien perdona no para quien recibe nuestro perdón.

Habrá entonces que sacar todo afuera para que adentro nazcan cosas nuevas, como la confianza, el amor, la compasión que me va a conducir al perdón para librarme de todo aquello que me daña y poder seguir adelante.

“He dejado de ser para encontrarme, buscando detrás de lo que otros esperan de mi”.

“He dejado de ser para buscarme, por debajo de lo que otros dicen que soy”.

“He dejado de ser y me he encontrado, olvidando temores cara a cara conmigo, transparente y desnudo”.

“He dejado de ser para brindarme sin pretensiones, ni competencias, sin miedos, ni apuros ni exigencias, para compartir y entregarte esto que soy, sin que importe ya más lo que he sido.”

Jorge Bucay

Mujer simple, mujer (poema)

¿Cómo hablar del poema más hermoso?
De la creación mas perfecta de la vida,
¿Cómo hablar del tesoro más valioso?
Hablar del ser, que ama siempre sin medida.

Una mujer es la luz en el sendero,
es la virtud que crece con las rosas,
es el cariño, entregado tan sincero,
es un mar con manos siempre hermosas.

Es el blanco del alma compasiva,
es el perdón reflejado en su mirada,
a veces madre, guerrera que emotiva,
a veces llora y se queda muy callada.

Una mujer, es el secreto más sutil,
es la sonrisa que regala con amor,
una mujer es el ansia mas febril,
y único ser ¡Que sonríe con el dolor!

Por eso, la mujer es un poema,
es la ternura, abrazando a sus cachorros,
es el verso, es el morfema,
es la caricia que se derrama a chorros.

Autor: Mario Alberto Matuz Negrete.

 El 8 de Marzo se celebra el “Día Internacional de la Mujer” , en http://www.diadelamujer.net/poemas.html pueden encontrar la mejor recopilación de poemas. Asímismo los invitamos a enviar su poema favorito para este día especial.

La amistad que yo te ofrezco

La amistad que yo te ofrezco no es de minutos ni horas, mucho menos meses… La amistad que yo te ofrezco es para toda la vida y en alguna otra si nos volvemos a reencontrar…

La amistad que yo te ofrezco es sincera y sin reproche alguno… La amistad que yo te ofrezco es libre de juicios y pese al que dirán, sabes que en mi siempre podrás confiar…

La amistad que yo te ofrezco es sin condiciones ni ataduras, eres consciente de todo lo que haces, como también yo lo soy. La amistad que yo te ofrezco es sólo eso una amistad que podrás o no motivar, tal vez podrás dejarla a un lado, pero cuando realmente ocupes un hombro en que llorar, sabes que ahí estará…

La amistad que yo te ofrezco no quiere causar confusiones ni mucho menos complicaciones… La amistad que yo te ofrezco sólo desea lo mejor a cada paso que das, aunque sea sin mí, sabes que siempre estaré contigo…

La amistad que yo te ofrezco está libre de dudas y si tú llegaras a dudar, aquí estaré libre para aclararlas… La amistad que yo te ofrezco jamás tendrá un “no” para ti, porque no se le puede decir que no a la persona que más ha llenado mi experiencia…

La amistad que yo te ofrezco sabe que somos humanos y como todos cometemos errores… La amistad que yo te ofrezco sabe perdonar, y olvida cada día con una respuesta lo pasado, dejando así solo espacio para los bellos momentos que contigo he pasado…

La amistad que yo te ofrezco es de tiempo completo, y espera día a día una sola sonrisa tuya para seguir motivada… La amistad que yo te ofrezco no desea verte sufrir, ni mucho menos llorar, pues en un arrebato de coraje podría desgarrar al que hizo tus lágrimas causar…

La amistad que yo te ofrezco es desde siempre y aunque no podamos estar siempre juntos como antes, te comprende y sólo desea que sea feliz con quien mejor te parezca sin importar con quien… La amistad que yo te ofrezco aquí estará esperando por ti en las buenas y en las malas, siempre con una palabra cierta y sincera sin ocultar lo que realmente sucede en nuestras vidas…

La amistad que te ofrezco estará siempre presente para brindarte un tierno abrazo, o un dulce beso, y en todo el tiempo posible decirte lo mucho que te quiero…

Autor Desconocido